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Helados, comunidades y sostenibilidad: todo acerca de Selva Nevada

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Durante décadas el conflicto armado colombiano detuvo el desarrollo rural en diferentes zonas del país. El acceso a municipios y veredas alejadas de los cascos urbanos era peligroso y en ocasiones imposible. El narcotráfico, uno de los principales financiadores del conflicto, en cabeza de algunos comandantes, les ofrecían a los campesinos cambiar sus cultivos por la siembra de un producto ilegal y altamente rentable en el corto plazo: la coca. Y es que en zonas en las que llegar por carretera es una travesía que dura días, en donde el alcantarillado público y la luz se promete pero nunca llega, un cultivo como este puede ser la salida para muchos productores que solo buscan tener un plato en su mesa, y poder alimentar a sus familias.

Con la sustitución de los cultivos ilícitos que inició desde 1999 con el Plan Colombia y la firma del Acuerdo de Paz en 2016, muchos productores rurales vieron un camino, aunque más complejo, un camino legal. Actualmente, la situación de estas regiones no ha mejorado a grandes rasgos, aún falta infraestructura, continúan siendo zonas no interconectadas a la red eléctrica, y el agua potable escasea, sin embargo, el cultivo de frutas exóticas en el bosque tropical le ha dado una luz de esperanza a campesinos de Caquetá, Guaviare y Putumayo.

Selva Nevada es una empresa social fundada por Catalina y Alejandro Álvarez, que produce helados artesanales de alta calidad elaborados con frutas exóticas de la biodiversidad colombiana y cosechadas por comunidades rurales en zonas afectadas por el conflicto. En promedio, el 55% de la población de estas regiones vive en la pobreza y el 21% vive en la pobreza extrema. Esta razón explica en gran medida uno de los principales desafíos en la región: cómo aumentar los ingresos de los pequeños productores rurales.

Selva Nevada crea una fuente adicional de ingresos y un mercado nacional para los pequeños productores de dichas zonas. Las frutas que antes se perdían en el suelo, ahora son una fuente de ingresos adicional y estable para varias comunidades que ahora buscan fuentes de ingresos legales y más seguras.

La región

La región amazónica colombiana, aunque es una de las más extensas en territorio, es una de las menos pobladas por sus características selváticas, que son propicias para el cultivo de frutas exóticas como el açai, arazá, copoazú y camu camu, nombres hasta hace un par de años desconocidos en las zonas urbanas del país. Gracias a empresas como Selva Nevada, que le apuestan a hacer posible que las personas de las ciudades conozcan la riqueza de las zonas rurales de Colombia estas mismas se han podido dar a conocer. “Yo creo que Colombia tiene una gran oportunidad de promover el crecimiento económico en las zonas rurales, siempre considerando el uso balanceado y sostenible de la biodiversidad. Las comunidades más vulnerables del país viven en zonas que tienen una alta biodiversidad y su situación podría mejorar si encontramos una forma de generar beneficios económicos mientras se protegen los bosques, los ecosistemas y los recursos naturales” dice Alejandro.

Relación con los proveedores

Trabajar con comunidades apartadas de los cascos urbanos y en regiones de dificil acceso es complejo, sin embargo la clave para Catalina y Alejandro ha sido la asociatividad. Después de años de haber trabajado en proyectos de cooperación internacional y el sector público evidenciaron que estos programas, aunque fueran muy buenos para la comunidad, no tenían un componente de sostenibilidad y continuidad a largo plazo.  Esto los movió a emprender un modelo de más largo aliento, en el que la confianza entre las partes fuera parte fundamental de la relación. “Nuestra relación es diferente, en vez de ser beneficiarios de un proyecto en donde hay una relación desigual entre quien provee la implementación y la gente de la región, creemos que es mejor tener una relación equitativa, en donde tanto ellos como nosotros somos socios, y los dos arriesgamos, y nos vemos impactados tanto en las ganancias como en las pérdidas” comenta Catalina.

El aumento del ingreso neto promedio para los pequeños agricultores que trabajan con Selva Nevada se estima en 26%, algo que reconforta a sus fundadores y los llena de orgullo. Sin embargo, ese orgullo se comparte con la responsabilidad de haber creado una oportunidad con la que muchos productores han podido mejorar su calidad de vida. Como Ferney, quien cultiva copoazú en Caquetá y quien se ha convertido en ejemplo en la zona para otras familias: “Me da orgullo lo que hemos hecho, pero me da más orgullo por ellos, me hace sentir feliz el trabajo que hacen y las decisiones que han tomado” comenta Catalina.

Qué sigue

En los últimos años Selva Nevada ha construido una marca de helados artesanales que no solo se han ganado su reconocimiento por su calidad y sabor, sino también goodwill al mostrar a sus consumidores el origen de las frutas y las comunidades que las producen.

Su misión es convertirse en un grande de los helados artesanales y de otros productos naturales elaborados con frutas exóticas de Colombia, bajo un modelo de negocio inclusivo y ético. Ese objetivo también abarca ser esa puerta de acceso a las ciudades para conocer frutos de la biodiversidad, muchas veces desconocidos, creando un puente entre las zonas rurales y las zonas urbanas.

“Yo quisiera que la mayoría de los colombianos pudiéramos identificar un copoazú así de fácil como identificamos una mora o una fresa, y que nos sintamos orgullosos viendo en la diversidad del país esa riqueza de la que tanto se habla en las noticias y que las sintamos viva y cotidiana” dice Catalina. “Yo sueño con que todos los colombianos comprendamos, no solo en el discurso sino tomando acciones, la riqueza con la que contamos por nuestros recursos naturales y empecemos a proteger nuestra diversidad ambiental y cultural” finaliza Alejandro.

Read here the english version of this post.

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Selva Nevada hace parte del portafolio de inversiones de Acumen y del Fondo Invirtiendo para la Paz de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID). Este fondo de impacto social busca invertir en empresas que desarrollan modelos de negocio para combatir la pobreza especialmente en zonas afectadas por el conflicto.

Acerca de Acumen:

Acumen es una organización pionera que busca abordar de una manera disruptiva los retos de la pobreza y la desigualdad a través de dos grandes apuestas: Por un lado, la gestión de fondos de inversión de impacto dedicados a apoyar el crecimiento de modelos de negocio innovadores que tengan simultáneamente un alto potencial de mercado e impacto social. Por el otro, le apostamos a crear una masa crítica de agentes de cambio social con las habilidades, los valores y el poder de cambiar la narrativa de la región. Con estas dos líneas de acción buscamos catalizar la transformación de nuestra sociedad.

Este artículo hace parte de nuestra primera apuesta.